Autor: Xavier Saúl
Zegarra
Título: Muerte
Fragmento: Setiembre, frente al mar
Tipo: Versos Libres
Arequipa, 16 de enero del 2019
Título: Muerte
Fragmento: Setiembre, frente al mar
Tipo: Versos Libres
Arequipa, 16 de enero del 2019
Muerte
He quedado
pausado del sentir, sin aliento,
sin nada
que se le parezca a la vida,
el aroma
va perdido sobre la espalda, ocultándose de mí,
conservando
el aliento que un me queda la he visto llegar,
de suave
mirar, y sin otra posesión que su voz,
de labios tan dulces, como la sangre que brota
de mí.
Estas aquí
de lado del silencio de la calle,
estas dispuesta
y siempre en silencio,
no me
has dicho tu nombre,
y
conservas las razones por las que te busco,
si por
un comienzo, me sostiene la valentía,
sino es
lo primero que perdí,
por tu
falta de tibiez, o vida,
mientras te nombre, toma mi mano,
para
por este camino seguirte,
oculta
por la desesperación de no verte,
sin fin,
ni llegada, esquiva de tus pasos,
en el esfuerzo
por seguir tu caminar,
se me oculta
del recuerdo,
el
rostro de la soledad, en mis adentros,
sin ser prisionero de ella.
Muerte en ausencia de
palabras,
dejas que en mi quemen
las heridas,
sin quedar ser preso de
la desesperación,
de sus ojos, inertes voy arrastrado
intentando no quedar abatido por ella,
sin que bese sus labios.
Muerte que consuelas mi desgarro,
de los besos que a falta tuve de ella,
arremetiéndome los huesos, hondo muy hondo
trazas por mis ojos la ceguera al retorno,
para que el sentir infortunado del amor no me
desgarre,
que en
ausencia del alma, he quedado,
agraviado del blandir de su diamante,
al cortar de su hoja sobre las venas.
Muerte olvidas de tu caminar,
el ruego de la vida que susurra tras de ti,
en pausa de los desafortunados,
de los vacíos de la ausencia del alma,
que ruegan perderte.
Muerte continúa el camino al descenso
donde el
alma debe aguardar,
guíame al
vacío, al término del recuerdo,
que no podré resistir su desgarro, que me quiebra en
ella,
y no puedo confesar mi sentir.
Muerte triste y desafortunada,
con paciencia de suave caminar,
confiesas
ser el desgarro de la desesperación,
el más que dolor, en tu sendero desiluminado,
la pérdida, la sentencia en sereno latir,
el fin del sin corazón, de todos a quienes guías,
dejando acaso ser la guía a ti suplicada,
para que otro cargue por ti,
los llantos, las suplicas del partir y abandono.
Muerte, de ojos tristes,
de perder ligero y sin memoria,
muerte de rostro sombrío, sin brillo ni luz,
de espera paciente, me arrojas al sueño,
y en tus brazos me robas la vida,
acaricias la pena del corazón,
y del suave latir, calmas mi agonía.
Muerte piadosa redentora del infortunio,
que guardas en ti, la duda del viajero,
cuan sueño perdido, y redentora de la angustia,
en que se me desvanece la vida,
perdido sin sentido, en la dulzura de la agonía.
Muerte silenciosa, escucha y consuélame,
para no forzar la memoria,
para no
atormentar un alma ya atormentada.
Muerte ciega, que en pausa, sin andar,
ocultas el rostro en la sin luz de la calma,
me ocultas la noche que debo seguir,
abandonando los pasos tras la espalda,
y silenciosa dejas en sueño mi destino,
Muerte que en sueños a ti suspiro…
Déjame soñarla una vez más…
fra
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