Fragmento:
Es dificil no pensar en ella cuando escribo, tal vez lo que dejamos atras fue lo que mas valore cuando llegue a viejo.
Versos Libres: Palabras de un desahuciado
Autor: Xavier Saul Zegarra
Fragmento de "Setiembre Frente al Mar"
Arequipa, 15 de septiembre del 2018
Palabras de un desahuciado
Quien dijo que existe tiempo para
la cordura,
acabo con la velada antes de la
cuarta copa,
con la luz de media noche a la
cara, debió intentar fumar el mar,
debio intentarlo, seguro
debió exigirle la explicación de
sus dejares,
la compañía momentánea que lo
abandonaría,
su maquillaje en carmesí
valiente, despintado en sus labios,
Quien dijo que la palabra amor se
escribe a pluma,
debió morir recostado sobre el pecho, con el
torso en vació,
sin la luz del día, o en la noche
en ilusoria menguante,
debió escribir sobre ella, y
olvidar de quien se trataba,
debió caminar por la playa en
madrugada,
debió fumar la helada briza
mientras pensaba en ella,
comenzar una historia nombrándola
y concluirla con su muerte,
Quien dijo que no debería ser
para siempre el hasta pronto
voló junto a la vida expulsada
por el fuego cruzado,
debió amarla en silencio, hacer
lo poco y miserable que le quedaba por hacer,
tan solo debía amarla, por las
noches y sus días, sin hacer cosa distinta que amarla,
se lo dice a ella, a la playa de
media noche,
se lo dice a sí mismo, a la vida
acabada,
a la memoria que se termina aquí:
quien te dijo que la vida no
acaba se equivocó, pues ya solo quedas tú,
en el vestido que te toca, en los
cigarros que me marcan,
quizás la despedida se nos ha
alojado en la piel,
en la boca tuya que nos niega,
en los ojos míos que te ven y no
te buscan,
en los desdenes de la libertad
perezosa,
en la boca mía que ya no tiene
valentía en nombrarte,
que valentía fue una amante fugaz
de madrugada
que solo por minutos vio la luz
aparecer y exaltó el paso hasta la salida.
quien dijo que la vida de los
amantes era eterna, murió joven,
desfalleció en el silencio, sin
ojos que lloren su adiós,
negándole su fecha al calendario,
un martes, como otros,
antes de la despedida de Vallejo,
cercenado por algún extraño y no
previsto aguacero,
sobra su calma, sin exaltos, en
ausencia de el,
ella sin los versos que la inmortalice es una
más,
una lluvia sin lucero, una amante
sin su último beso,
debió haber muerto su escritor,
ahora ya sin nombre,
ahora el tiempo olvida, la deja
envejecer,
sin los celos de su desahucie,
sin el nombre de su poeta.
Quien dijo que volvería, acabo
ciego por la mañana,
en espera de la luz que no llega,
en recuerdo de ella,
mientras que a la lluvia se le
olvido enviarle su cuerpo,
entrecortada quedo la brisa
incompleta de su aroma,
solo le mandaron su nombre y sus
ojos tristes, claros, pero tristes,
que gracia malgeniada le abatió
para dejarle sin sus besos,
sin el anhelo de su cuerpo, que
lo envuelve en sueños,
en el brillante ver de sus
pupilas, que ya no le observan,
Quien dijo que te borrarías,
debió ser escritor,
el desgaste de sus dedos debió
cansarle, el tabaco impregnado debió robarle tu aroma,
la fotografía de revés iluminada
y dibujada en la memoria,
sin la cobardía en el exilio, sin
la pena de ser abatido sin consuelo,
sin la dolencia de un corazón
naufrago en compañía de la locura,
debió ser la palabra de ella, la
despedida silenciosa,
la memoria estuvo vacía al amor
de media noche,
con el solo de mar, tocando a su
oído,
debió ser un demente, quien dijo
que existe momento para la cordura…