jueves, 6 de diciembre de 2018

Versos Libres: Palabras de un desahuciado



Fragmento:
Es dificil no pensar en ella cuando escribo, tal vez lo que dejamos atras fue lo que mas valore cuando llegue a viejo.

Versos Libres: Palabras de un desahuciado
Autor: Xavier Saul Zegarra
Fragmento de "Setiembre Frente al Mar"
Arequipa, 15 de septiembre del 2018

Palabras de un desahuciado

Quien dijo que existe tiempo para la cordura,
acabo con la velada antes de la cuarta copa,
con la luz de media noche a la cara, debió intentar fumar el mar,
debio intentarlo, seguro  
debió exigirle la explicación de sus dejares,
la compañía momentánea que lo abandonaría, 
su maquillaje en carmesí valiente, despintado en sus labios,

Quien dijo que la palabra amor se escribe a pluma,
 debió morir recostado sobre el pecho, con el torso en vació,
sin la luz del día, o en la noche en ilusoria menguante,
debió escribir sobre ella, y olvidar de quien se trataba,
debió caminar por la playa en madrugada,
debió fumar la helada briza mientras pensaba en ella,
comenzar una historia nombrándola y concluirla con su muerte,

Quien dijo que no debería ser para siempre el hasta pronto
voló junto a la vida expulsada por el fuego cruzado,
debió amarla en silencio, hacer lo poco y miserable que le quedaba por hacer,
tan solo debía amarla, por las noches y sus días, sin hacer cosa distinta que amarla,
se lo dice a ella, a la playa de media noche,
se lo dice a sí mismo, a la vida acabada,
a la memoria que se termina aquí:
quien te dijo que la vida no acaba se equivocó, pues ya solo quedas tú,
en el vestido que te toca, en los cigarros que me marcan,
quizás la despedida se nos ha alojado en la piel,
en la boca tuya que nos niega,
en los ojos míos que te ven y no te buscan,
en los desdenes de la libertad perezosa,
en la boca mía que ya no tiene valentía en nombrarte,
que valentía fue una amante fugaz de madrugada
que solo por minutos vio la luz aparecer y exaltó el paso hasta la salida.

quien dijo que la vida de los amantes era eterna, murió joven,
desfalleció en el silencio, sin ojos que lloren su adiós,
negándole su fecha al calendario, un martes, como otros,
 antes de la despedida de Vallejo,
cercenado por algún extraño y no previsto aguacero,
sobra su calma, sin exaltos, en ausencia de el,
 ella sin los versos que la inmortalice es una más,
una lluvia sin lucero, una amante sin su último beso,
debió haber muerto su escritor, ahora ya sin nombre,
ahora el tiempo olvida, la deja envejecer,
sin los celos de su desahucie, sin el nombre de su poeta.

Quien dijo que volvería, acabo ciego por la mañana,
en espera de la luz que no llega, en recuerdo de ella,
mientras que a la lluvia se le olvido enviarle su cuerpo,
entrecortada quedo la brisa incompleta de su aroma,
solo le mandaron su nombre y sus ojos tristes, claros, pero tristes,
que gracia malgeniada le abatió para dejarle sin sus besos,
sin el anhelo de su cuerpo, que lo envuelve en sueños,
en el brillante ver de sus pupilas, que ya no le observan,

Quien dijo que te borrarías, debió ser escritor,
el desgaste de sus dedos debió cansarle, el tabaco impregnado debió robarle tu aroma,
la fotografía de revés iluminada y dibujada en la memoria, 
sin la cobardía en el exilio, sin la pena de ser abatido sin consuelo,
sin la dolencia de un corazón naufrago en compañía de la locura,
debió ser la palabra de ella, la despedida silenciosa,
la memoria estuvo vacía al amor de media noche,
con el solo de mar, tocando a su oído,  
debió ser un demente, quien dijo que existe momento para la cordura…

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